lunes, 29 de julio de 2019

Diarios


Nunca he sido de escribir un diario. Aunque desde niño siempre me llamó la atención cuando lo veía en series o películas, o en novelas con formato de diario. Automáticamente quien escribía en un diario me producía una extraña admiración, y no hacía falta que se contasen cosas grandilocuentes, ni de grandes vidas. La simple capacidad de narrar el día a día, de sacar sentimientos y vivencias de la cabeza,  y darles cierto orden narrativo, ya me parecía maravillosa. Además, ¿cosas grandilocuentes? ¿grandes vidas? Frecuentemente lo maravilloso está en lo pequeño, y en lo cotidiano que, de tan cotidiano, se nos hace invisible.

Siempre me resultó llamativo, pero como digo jamás me dio por escribir ninguno. Y eso que alguna vez, alguien pensó que yo le cuadraba en esa imagen de <<persona que escribe un diario>>. “Tú eres de los que escriben diarios, ¿no?”, me dijo. Pues no, le respondí con sinceridad.  Pero no iba tan desencaminada. ¿Por qué nunca me dio por escribir un diario si me parecía algo atrayente? No tengo una respuesta clara. Supongo que por una mezcla de pereza —¿voy a escribir un diario en este rato, teniendo otras cosas urgentes por hacer?—y sentirme estúpido. No, por supuesto que escribir un diario no es estúpido. Pero yo sí me sentía algo estúpido si me imaginaba escribiendo sobre mi día a día. Falta de autoestima, tal vez. Y además imaginaba que sería, conociéndome, una tarea autoimpuesta, y que probablemente abandonaría el hábito.

Y sin embargo, llevo unos meses escribiendo un diario personal. Concretamente desde el pasado abril. ¿Qué me ha hecho ponerme definitivamente a ello pese a las objeciones que acabo de hacer? Fue algo más inmediato, una necesidad de escribir casi sin pensarlo. Estaba frente a la pantalla del ordenador, abrí un documento de word, puse la fecha, y empecé a explayarme —no es tan romántico como un diario escrito a mano, lo sé—. Sin ningún tipo de preocupación estilística o de contenido. Y así seguí unos días más, cada vez que volvía a encender el pc. En mis primeros escritos contaba cosas breves, me limitaba a contar qué tal mi día. Pero a medida que ha ido pasando el tiempo, voy entrando en otros terrenos, más íntimos y confesionales. Y lo siento como una necesidad. Y por eso escribo. Por supuesto que tengo buenas amistades con las que hablar, y por supuesto que me escuchan atentamente. Pero hay cosas que las necesito reflexionar uno mismo. O al menos, expurgarlas en un escrito, que tampoco me gusta abusar de la atención de los demás.

Y ustedes, queridos lectores, si es que alguien me lee en el mundo de la blogosfera, ¿escriben o han escrito diarios? ¿Cómo fue que os iniciasteis?

6 comentarios:

  1. Yo de pequeña y hasta la adolescencia siempretuve diarios. Luego pasé a los blogs, que no son exactamente lo mismo, pero para mí cumplen una función parecida. Últimamente he vuelto a los diarios, por el tratamiento. Y ayudan.

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    1. No, los blogs no me parecen lo mismo. Ni siquiera los que son más personales, ya que al saber que alguien te lee... hay cosas que te guardas, supongo.
      Me alegro mucho de que escribir diarios te ayude :) A mí escribir sobre mi día a día me relaja, y eso siempre es positivo.
      ¡Un abrazo!

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  2. Yo jamás escribí un diario. Lo más cerca que he estado ha sido escribir en una libreta sobre amores adolescentes (y ya no tan adolescentes). Todavía conservo un par de libretas, de principios de los 90 y hace poco que las leí.
    Supongo que nunca me atrevía a escribir un diario por timidez... por si alguien leía lo que escribía. Aún a día de hoy guardo demasiadas cosas en mi cabeza que no me atrevo a poner por escrito.
    Pero algo hay que escribir ¿no?
    Un abrazo

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    1. Pues sí, siempre algo hay que escribir, sea en el formato que sea. Sobre la timidez a mí también me pasaría, pero bueno, en un documento de word supongo que es más difícil que en un cuaderno de tu habitación. No lo he dicho, pero fuera del ordenador creo que seguiría sin escribir un diario.
      Un abrazo.

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  3. De niña, durante una muy breve temporada, escribí un diario. Me da vergüenza llamarlo diario pues era más un juego o una chiquillada y es obvio que no me lo tomé en serio.
    Sí me gusta ahora de adulta leer diarios. Me gustan más que las memorias y las autobiografías. Supongo que es por esa cómplice intimidad que se crea al leerlos.
    Coincido contigo en que lo maravilloso está en lo pequeño y lo cotidiano y en la capacidad de hacerlo visible. Y también creo que el acto de escribir es una necesidad. A veces pienso que es como conversar con uno mismo y sorprendernos con las réplicas que nos damos.
    Larga vida a tu diario.
    Un abrazo

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    1. "A veces pienso que es como conversar con uno mismo y sorprendernos con las réplicas que nos damos". Magistralmente explicado.
      Y muchas gracias :)
      ¡Un abrazo!

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